Una de cal y otra de arena

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**antes de seguir comentar que tras 31 años de existencia aún, a estas alturas, no sé cual es la buena y cual la mala**

Prosigo. Ayer tuvimos que acudir a una "chupifiesta" infantil por el 2° cumpleaños del hijo de unos amigos. A diferencia del año pasado, que también acudimos y tampoco me sentó muy bien al cuerpo, no os voy a engañar, la del presente ha sido peor, ¡para mi!. No por ellos, ni por el niño... no, no, el problema han sido LOS niños. 
Y es que el peque ya va a la guardería y tiene su pandilla a lo "Ángeles del infierno" versión mini, así que era de esperar que sus amiguitos estuvieran allí, y los padres de estos también.
¿Cómo puede ser tal mal cuerpo ahora si el año pasado me pilló en pleno 3r aborto? Pues supongo que por envidia, tristeza y miedo.
Envidia por no ser yo la que ocupa su lugar, tristeza por recordar lo que llevamos a nuestras espaldas y miedo ante la incertidumbre de lo que pueda acontecer en los próximos meses.
¡Tanto niño correteando y ninguno nuestro!
¿Y qué pasó? Lo que me temía: rompí a llorar, en el mismo preciso momento que un año antes, en pleno "Cumpleaños feliz". Por suerte una es hábil, se conoce bien y sabe escaquearse a tiempo hacia el wc para que la gente no se percate; la gente allí presente no creo que reparara en mi, pero sí mi marido, quien en todo momento no me quitó el ojo de encima y acudió raudo y veloz a consolarme. ¿¡Qué haría yo sin él?!
Esto fue lo malo de la jornada. 

Pero hubo alguien que, por surrealista que os pueda parecer, reconfortó mi corazón, y mi alma, aunque su historia más bien daría para sentir todo lo contrario.
En la "chupifiesta" en cuestión había un matrimonio mayor, G y M (75 años, aprox.), cuya historia ya conocía por estos amigos en cuestión: ella, G, enterró dos bebés recién nacidos y pasó por 6 abortos de distinto tiempo de gestación. Echar cuentas cuántos años atrás debemos remontarnos; y dado que en esos tiempos la ciencia daba lo que daba así se acaba su historia, con resignación y mucho, mucho, muuucho sufrimiento, queriéndose aún más, eso sí, pero con esa espinita clavada.
De la misma forma, G y M sabían lo nuestro ya que la madre del cumpleañero se lo contó en su momento.
¿Por qué os cuento tal "alegría"? Por lo que G dijo ante mi a una amiga mía (en adelante A), que se encontraba allí también, y era desconocedora de su historia:

G→ Pero, ¿qué no sabías lo que nos pasó a M y a mi?

A → ...pues no... (con cara de desconcierto/espasmo/no-sé-qué-decir)

G→ Pues ya ves; por eso la gente tiene que ponerse en mi piel, en la de quien ha pasado por algo así, para poder entender lo que están viviendo otros (y me miró, pero de una manera distinta a la que estoy acostumbrada por los demás; no me miró con compasión o pena sino con comprensión y afecto, empatía y cariño por sentirse identificada con tooodos y cada uno de mis sentimientos)
He tardado 2 años en cruzarme con una mirada así de cálida, que te hace sentir comprendida y que nada de lo que piensas o sientes es porque estás loca.
Parecerá una tontería pero me di cuenta que entre infértiles sobran las palabras, por primera vez estábamos en "mayoría" y supe que esa mujer hubiése deseado vivir este momento con más oportunidades que las que podía tener en aquella época.
Por alguna extraña razón fue el buen momento del día.

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6 comentarios

  1. Qué bonito momento y fue como yo a veces explico..."una caricia a tu alma" verdad? pocas veces las he sentido pero cuando se siente esa comprension en directo, es muy emocionante.

    Siento ese momento del WC... me pasó parecido en la boda de mi cuñada, fecha en la que iba haber nacido mi última pérdida...en la mesa me sentaron al lado, justo al lado de una chica que tenía un bebé recien nacido... eran tan precioso, tan bonito, y yo me sentía tan vacia...que en un momento de la mesa me tuve que levantar ya con lagrimas en los ojos, corriendo al baño y rompí a llorar como hacia tiempo. Esos momentos son necesarios. Un abrazo muy fuerte!

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    1. ¡Lo has clavado! Una caricia al alma...¡¡¡sí señora!!! De esas que te dejan una sensación reconfortante y cálida, que por un momento te quitan las penas o las hacen más llevaderas; creo que no has podido encontrar mejor forma de definir ESA sensación.

      Creo que el momento "WC" (me gusta el nombre, por cierto :P) es un clásico infértil, sobretodo cuando el destino -o la falta de escapatoria- te ponen delante de ti lo suficiente para hacer aflorar los demonios que llevamos dentro.
      Aún así, al igual que tú dices, hace falta de vez en cuando hacer un vaciado emocional para poder seguir en el duro camino que tenemos ante nosotras.

      Otra abrazo bieeen fuerte de vuelta! :)))

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  2. Cuántas lágrimas nos tragamos...encima nos sentimos culpables por llorar porque a diferencia de "otras enfermedades" esta es tan silenciosa...si lloras delante de ellos dirían ¿por qué lloras? Y encima tienes que inventar una disculpa. Porque gritarías a los cuatro vientos: por qué tú y no yo!!! Si yo sería igual de buena madre...o mejor!!! Qué coñ...mucho mejor porque encima es más buscado y deseado que el tuyo que te quedaste por casualidad o te tocaba por la edad...

    Suena duro pero a más de una yo se lo hubiera cascado cuando me mira raro o medio juzga mi comportamiento autista en ciertos momentos... y me quedaba tan ancha...yo le reconozco soy terriblemente humana y lo que me hace sufrir es el que creo que me merezco ser feliz y no lo consigo porque me arrebatan con cada aborto eso... (avaricia). Veo a otras personas que no tienen estos problemas con sus bebés y sus mil quejas de que llora y me hierve la sangre(envidia). Y mil pecados más capitales siento...

    Esa mujer es un gusto encontrarsela para calmar esos pecados pero lamentablemente habrá sufrido muchísimo. ¿Su historia tuvo final feliz?

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    1. Tus palabras...¡¡¡son mis pensamientos!!! Demasiado frecuentes, así que si a caso por eso nos vamos al purgatorio ambas: la primera que llegue que guarde sitio para la otra, ¿te parece? :)

      La gente tiene una facilidad innata para hablar ex-cátedra de lo que no tiene ni pajotera idea, echa mano de topicazos y no se preocupa en escuchar a la afectada, prefieren que hable poco porque, al superarles la situación y de mucho, no saben por donde cogerla.

      Lamentablemente, la historia de G no tuvo final feliz, entiéndase por esto llegar a ser madre, pero en cambio crió un chaval -el padre de la amiga cuyo hijo cumplía 2 años- y les aportó la felicidad que no tuvieron por otra vía, aunque los años les han dado la serenidad y la paz que no acabaron de lograr con resignarse y punto.

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  3. Pobre pareja. que mal lo debieron pasar. G hubiese necesitado una #infertilpandy como la nuestra porque fijo que no debió tener ningún tipo de apoyo ni comprensión.

    Un besazo

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    1. ¡Y tanto que la hubiera necesitado! A pesar que su marido, M, fue un apoyo de valor incalculable y su relación salió más que fortalecida, pero el entorno ya sabemos que a menudo tiene la psicología de una patata para ayudar con estos temas...

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