Érase un biberón...

20:32

En Septiembre hará 3 años que llegó a nuestro poder un biberón, pero no penséis que era un biberón cualquiera, ¡para nada! En realidad era una hucha con un buen propósito.
Nos hicieron entrega de ella unos buenos amigos el día de su boda, pues sabían que en algún momento que aún no podíamos precisar iríamos a ampliar la familia (aunque de momento todo ha quedado en intentos frustrados); hasta que llegara el momento podíamos empezar a ahorrar... ¡y así lo hicimos! De buenas a primeras le dije a mi marido que el dinero que acumuláramos sería para la habitación del/a bebit@, ingénua de mi... Así que, tooodas las propinas del trabajo iban derechiiitas a la hucha, y cada vez había un poquitín más.
Recuerdo un día que llegó un folleto de una casa de muebles con una oferta de habitaciones convertibles para bebés y le dije a mi marido: "caaasi tenemos lo que cuesta..."
Ahora, a estas alturas, el dinero ha sido debidamente redirigido, así que una parte ya se ha ido para pagar una prueba de las que le han hecho a mi marido y la otra mitad está destinada a sufragar los costes de la vacuna antiparental de marras. Igualito que una habitación, ¿verdad?
Al principio me sabía mal dar un uso taaan distinto a ese dinero, aunque luego recapacité, pues es de lógica que de nada sirve una habitación así si no hay bebé que alojar en ella.
¿Por qué os cuento esto? Porque ver el biberón-hucha es rebobinar en mi mente y llevarme a momentos en los que no era capaz de imaginar ni una pequeñíiisima parte de lo que se nos iba a echar encima, mezcla de nostalgia de momentos mejores con frustración del presente.
Ni tan siquiera en mis peores pesadillas soñaba que sería tan duro el camino, y duro verdaderamente a tooodos los niveles, aunque a veces asoma a mi mente un pensamiento que me asusta, una especie de certeza camuflada la cual me dice que en el fondo sé que no tendremos hijos. ¿A alguna más le pasa? Es una sensación tan triste la que me deja esta idea que ni mis mejores pensamientos pueden con ella.
Hoy, sin ir más lejos, le decía a mi marido que inteeento -me lo he propuesto- cambiar la forma de ver las cosas pero a cada bache, a cada cosa que no se había contemplado me siento como si alguien se estuviera riendo de mi del palo "después de esto a ver si puedes...". Una cosa es ser positivo y otra muuuy distinta es ser lerda y querer reír y pensar que no pasa nada cuando te están zurrando, en este caso la vida.

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