Desmontando(ME) al cuadrado

21:11

Cuando empezamos esta recta final de pruebas médicas tuve clara una cosa: NO ME POSICIONARÍA HASTA TENER TODOS LOS RESULTADOS ANTE MI.
Porque me conozco, porque con este tema hoy me levanto pensando "negro" y mañana "blanco", porque mi marido puede tenerlo todo muuuy claro pero yo no soy capaz de ser taaan objetiva o clarividente, llamarlo como queráis.
 
Así pues, con esta mentalidad, encaminé la recta final de esta semana con ganas y tomándola como aquel punto de inflexión que debía hacernos tomar el camino correcto, fuera reafirmando posicionamientos como obligándonos a tomar una nueva vía.
La vacuna me la tomé como un trámite que sí o sí debía hacer, bien por efecto placebo o por ser realmente la causa, independientemente de lo que saliera a mi marido; la visita al andrólogo, como ya conté, no representaba ningún drama porque de haber salido algo mal sabía que tenía remedio con el tratamiento antioxidante o técnicas como MACS, ICSI, IMSI, etc. Aún así debo añadir que me supuso un bajón, físico y mental, supongo que por la tensión subconsciente que me generaba.
 
¿Y sobre mi visita? Esta vez tocaba ecografía para hacer el recuento folicular, y tener una orientación acerca de mi reserva ovárica, pero también incluía -cosa que no sabía- prueba de catéter, de cara a una posible transferencia embrionaria de hacer una FIV. 
Debo reconocer que lo más molesto de la comprobación fue el dichoso espéculo de las narices, y más porque con la tensión que llevaba servidora su suelo pélvico se dedicaba a sacarlo fuera de lugar, dando guerra al pobre doctor; pasado este trámite ni me enteré de que el catéter de marras había sido introducido.
¿Qué hay de mi reserva ovárica? ¡Pues de tres pares de narices! Entre los dos ovarios 38 folículos, ¡ahí es nada! Pero ya me contaréis de qué leñes me sirve tener un ejército de este calibre si cuando maduran salen idiotas, y con perdón de la expresión, porque recuerdo que la última causa de aborto me la atribuyen a mi, sí, la trisomía 16.
 
Superada esta parte pasamos a conocer los resultados del cultivo y de la biopsia. ¡TOOODO, TODITO, TOOODO PERFECTO!
¿Bacterias, hongos u otros engendros en mi pobre útero? ¡NO!
¿Mi endometrio en regla? ¡COMO UNA ROSA! Vamos, que salía incluso que correspondía a un endometrio entre los días 26-28 del ciclo, y realmente estaba en el 27 exacto. Entonces, ¿qué corcho pasa con mis últimas menstruaciones? No, si ya veo que acabo en breve con camisa de fuerza o mordiéndome la oreja o el codo...
 
Dicho esto, toco el veredicto del doctor:
 
- Saliendo bien las pruebas para ambos cabe pensar que el problema lo tienen los embriones --> Mala calidad embrionaria por el mismo proceso de división celular.
 
- Habiéndose dado una trisomía, alteración de tipo cromosómico, sabemos que está producida por uno de los gametos paternos, normalmente la 16 por la mujer --> Mis óvulos maduros tienen alteraciones que dan pie a los susodichos embriones de mala calidad, siendo esto algo extrínseco y no intrínseco al embrión como apoyaría la primera teoría.
 
- Tratamiento --> Lo que ya sabíamos: FIV/ICSI - DGP pero con miedo por parte del equipo médico a mi elevadíiisima predisposición a padecer el síndrome de hiperestimulación ovárica ante tanto folículo suelto. Lo único bueno de mis "maravillosos" y sobrecargados ovarios: ahorraríamos en medicamentos unos 600€ (para que veáis con qué miedo planificó las dosis hormonales de cara a un posible tratamiento de estimulación).
 
Evidentemente, en ningún momento planteó volver a intentarlo por la vía natural, pero ¿y qué me va a decir alguien que se dedica a ofrecer estos tratamientos? Eso no hace falta que me lo diga ni mi marido.
 
La cuestión es que pensaba que, con esta cita, pondría punto y final a muuuchos quebraderos de cabeza y sabríamos "de qué mal hemos de morir" pero, lejos de eso, estamos peor que cuando empezamos, porque existe la certeza que no hay nada pendiente de hacer ni prueba alterada alguna, pero la realidad nuestra es otra: ¡3 abortos en menos de un año! 
Lo que pueda ser causa se nos presenta como una teoría -razonable, pero teoría al fin y al cabo- y además mi marido tiene claro su posicionamiento y yo no soy capaz de ver con claridad qué debemos hacer. Sí que veo, y tengo muuuy presentes, los pros y contras de ambas vías: natural y asistida, pero no hay ningún bando cuyo peso sea suficientemente potente como hacerme decantar sin duda ni temor alguno.
Está claro que nada me evitará sufrir otro aborto, y pasar por su correspondiente legrado, y que por un lado mi cuerpo padece menos de entrada mientras que por el otro me proporciona la tranquilidad de saber que lo puesto, aún el duro proceso, será de calidad, y una fuente de conocimiento ya de paso de nuestro PORQUÉ.
El coste del tratamiento es muuuy elevado, y no comulgo con la idea de un único embrión transferido, mientras que la vía natural me deja a merced de los cálculos menstruales, el control de la abstinencia de mi marido y mi chute de vitaminas para mejorar tooodo lo posible.
 
¿Qué decisión debemos tomar? El listado que puedo hacer es interminaaable, quiero alejarme para ganar perspectiva y debo estar yo convencida la primera porque la caída puede ser muy dura.

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