Ilusión, felicidad y pena

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Ayer Domingo, y sin requerir planificación de semanas como nos suele pasar, nos encontramos para comer con mis dos amigas del colegio; estos últimos fines de semanas o no hemos salido de casa o no hemos podido hacer planes, ¡y todo por lo mismo! (o la gripe secundaria a ello) Así que, verdaderamente, había ganas de recuperar un poco el contacto con las amistades, aún habiendo un bebé de casi 4 meses y una buscadora de embarazo de por medio.
Y puede que os preguntéis, "¿y el título del post?" Pues precisamente por la situación que se vivió ayer en la comida en casa de los estrenados papás.

ILUSIÓN
Por parte de mi amiga "buscadora" (en adelante AB); una ilusión que conocí en su momento, por lo menos las dos primeras veces que buscamos un embarazo, antes de quedar corrompida por los abortos recurrentes.
Ilusión que va ligada a un cierto optimismo y alegría, más cuando recién se estrena una en la labor, y una felicidad que se emana por todos y cada uno de los poros de la piel. ¡Tienes una misión! Un objetivo, un reto, una motivación por la cual aguardar que pasen los días, las semanas...
Puedes fantasear, de momento, con la idea de quedar embarazada, de cómo reaccionarás, lo dirás y lo vivirás; aunque también da pie a que surjan miedos, miedos ante lo desconocido, ante las dimensiones de la decisión tomada, su trascendencia en vuestras vidas.
AB, quizá también por su recién estrenado estado civil de mujer casada, estaba pletórica, feliz, inusualmente alegre y optimista (y sé, por ella misma, que no se encuentra todavía en estado de buena esperanza...); la veía y me veía a mi a eso de Octubre-Noviembre de 2012, cuando aún no sabía la de palos que nos aguardaban en este camino que decidimos tomar con toooda la ilusión del mundo y la inocencia de quien no ha visto el lado oscuro de la búsqueda de la maternidad.

FELICIDAD
Mi amiga "mamá" (ahora AM) a pesar de verse cansada, que lo cortés no quita lo valiente, está es feliz, ¡más feliz de lo que nunca la había visto en los 24 años que hace que la conozco! Sé por ella que su búsqueda vino motivada por la edad de su pareja, algo mayor que ella, y visto lo nuestro; y es que ya dice el refranero (ese que tanto me gusta a mi): cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar.
Que a nosotros nos pasen ciertas cosas NO implica que les tengan que pasar a todos los que nos rodean y quieran ser padres, pero a raíz de nuestra situación han podido conocer, más o menos, una realidad que en su vida habían encontrado y que, a pesar de no desconocer, no tenían taaan presente o cercana.
Sé, también, que AM y su marido respiraron máaas que aliviados cuando supieron que ellos iban por buen camino y no seguían nuestra "escuela", ¡y es normaaal! Yo no quiero lo nuestro para nadie... (bueno, quizá para aquellas personas que sean malas de verdad).
Cada gesto que tenía con su hijo, cada arrumaco, palabra, mirada...¡amor puro! Creo que ni ella era capaz de imaginar la felicidad taaan grande que tendría con la llegada al mundo de su pequeño, con su nuevo papel de madre.

PENA
Y aquí estoy  yo, ¡cómo no! Porque ayer, sentado en la mesa entre la tronita del bebé y yo, había una invitada que solamente yo veía, una invitada non grata y que se está haciendo fija en todos los saraos donde haya implicada alguna faceta de la maternidad. ¿Quién es ella? Dña. Pena.
Por suerte ¡ayer no me hizo llorar! Que van siendo demasiado frecuentes mis incursiones repentinas al servicio para desahogarme de la pena repentina que me entra al ver aquello que taaanto ansiamos y se nos niega por activa y por pasiva. Mi tez no tiene el lustre que da la ilusión o la felicidad, mi tez está apagada, ensombrecida por el dolor que llevamos acumulado, por tantos malos momentos que parecen no tener fecha de caducidad. Mi alma está consumida, no soy capaz de pensar en el futuro, de verlo de la misma forma que AB y AM, porque cada vez que he depositado mi fe, mis esperanzas, en que vendrían tiempos mejores me la he pegado, no ha habido futuro para nosotros sino otro deja vú del pasado que parece no querer hacer las maletas.
No soy más que un caparazón por exigencias de la Sociedad que por dentro contiene un despojo humano, a una mujer que está en sus momentos más bajos, que tiene la moral pal'arrastre y que está extremadamente quemada de todo y sin capacidad para encontrar alegría en otros aspectos de la vida.
Siento pena y ella me acompaña incluso cuando creo que la he esquivado, pero es que más pena me doy a mi misma cuando me leo, me analizo y veo que soy un dementor como los de Harry Potter, porque creo que no hay "cosa" que me pueda definir mejor que eso.
 
 
Quiero recuperar la ilusión, quiero experimentar de nuevo la felicidad, ¡¡¡necessito poner color a mi vida!!! No quiero vivir en la tristeza, hundida en la miseria, amargada por la pena de aquello que no llega. Aunque sé que tendré que vivir, mientras sigamos por este camino, con el miedo a todo, por todo, de todo, y, por desgracia, el miedo se mueve dentro de este "círculo de amistades" que quiero dejar de frecuentar.
Nuuunca, nuuunca, nuuunca de los jamases me hubiera imaginado que nos tocaría lidiar con esto, con la infertilidad, con un problema que sabía en otros pero no en mi, con dilemas que te caen de golpe y porrazo y pueden hacer tambalear hasta los matrimonios con mejores "cimientos".
Por mi carácter sé que no me voy a rendir, no voy a tirar la toalla así como así, voy a darlo todo, pero el problema es que la "barra de salud" va bajando como si de un videojuego se tratara; no me perdonaría no haberlo intentado todo, pero cuando aflora la parte racional me dice:
 
"¿Hasta dónde quieres llegar? En este viaje hay que pagar un cierto peaje y a veces la mejor victoria es una huida a tiempo."

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4 comentarios

  1. Ay cuanto te entiendo, a mí en las reuniones de amigos me pasa igual y luego me vengo a casa hecha mierda.

    Se q tienes un carácter luchador y se que aún te quedan cartuchos por quemar, no te vas a rendir, lo vas a conseguir y yo lo voy a ver.

    Un abrazo bonita, fuerza!

    ResponderEliminar
  2. Ay cuanto te entiendo, a mí en las reuniones de amigos me pasa igual y luego me vengo a casa hecha mierda.

    Se q tienes un carácter luchador y se que aún te quedan cartuchos por quemar, no te vas a rendir, lo vas a conseguir y yo lo voy a ver.

    Un abrazo bonita, fuerza!

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  3. Te entiendo muy bien, y es muy reciente aun todo lo que habeis tenido que vivir, pero vendrán dias mejores, momentos mejores y podrás disfrutar. La herida de la infertilidad siempre está ahí pero habrá dias que escueza menos y gane la alegria.

    Un besito!

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  4. Todo esto pasará cuando te pongas manos a la obra después que pase todo. Yo no asisto a estos eventos...salvo lo absolutamente necesario. No quiero sufrir de más y el que no lo entienda pues ojalá no tenga que pasar por ello o alguno de sus hijos. Lo ponía tu decálogo. Evitarlo si se puede. A ver si ahora tenemos que sufrir más de la cuenta? Ya habrá tiempo para sonreír y compartir felicidad y los que nos quieren estarán ahí estoy segura.

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