Tras la cesárea

19:23

Después de nacer B estuvimos ambas 4 días ingresadas. Nos iban a dar antes el alta pero ella por ictericia, aunque no necesitó de la fototerapia, y yo por una jaimitada estuvimos un día y medio más.

Servidora es alérgica a los AINES o, lo que se resume en no poder tomar el famoso ibuprofeno entre otros, y a bote pronto no quisieron jugársela con el metamizol, alias Nolotil®. ¿Qué decidieron los 3 anestesistas que atendieron mi parto? Analgesia mediante epidural las primeras 24-36h; de no haberse dado este problema mío, para la cirugía bastaba con la intradural.
Pues bien, la primera noche veía las estrellas... Por un lado mi caja torácica empezó a doler un montón, por otro sentía cierto dolor en la zona intervenida. No es que éste último fuera poca cosa sino que el mal en mis costillas era tal que eclipsaba todo lo demás.
Se supone que la anestesia, bupivacaína, se administraba regulada por una bomba hacia mi vía de la espalda. Perfecto, eso era en teoría, pero la práctica fue algo distinta; al día siguiente, ante mi respuesta de "he pasado muuuy mala noche", la enfermera tomó conciencia que la bomba no funcionaba. ¡Óle por ellos...!
Menudo cambio cuando el cacharro de marras empezó a chutar; pero había más "sorpresas" escondidas.
Pasadas unas horas de chute, aunque sobre mis costillas no tenía efecto y moverme o intentar dar el pecho era como poco una tortura, empecé a perder «conexión» con mi pierna izquierda. Literalmente.
¿Sabéis esa parestesia de cuando lleváis mucho rato en mala posición o sentad@s sobre vuestra pierna? Pues eso es lo que empecé a notar de sopetón.
Me habían mandado sentar en el sillón para cambiar sábanas y hacerme la cama, tenía las piernas hinchadas -efecto secundario de la cirugía- y se me ocurrió poner las piernas en alto. Ahí empezó el hormigueo...
Fui avisando a enfermería pero para cuando me hicieron caso tenía KO toda mi extremidad inferior izquierda, de cadera hasta el dedo meñique. Tan fuera de servicio que me mandaron poner en pie y me faltaron centímetros para llegar al suelo, suerte que Mr. Costillo me sujetó, pobre, porque no me podía sostener en pie.

Otra vez a la cama.

A todas estas interactuando poco con B, no pude cambiar ni un pañal, ni acompañar a mi marido cuando se la llevaban a revisión, etc. Me sentía fatal, y junto con el mal horroroso de las costillas y el desajuste hormonal de caballo, las lloreras eran frecuentes...
Los anestesistas fueron manipulando la vía, a ver si mejoraba, pero no fue hasta el cuarto intento que vino una doctora e hizo algo de sentido común: probar de bajar la dosis de chute. ¡¡¡Bendita la hora en que vino!!! (aunque los otros, ¿cómo que no lo pensaron antes?)
Fue hacer esto y, poco a poco, volver a tener pierna.
De acuerdo que, salvo lo de las costillas, todo lo demás tenía remedio fácilmente, no había motivo para llorar, pero es que por un par de días sentí que nuestra mala suerte no nos iba a soltar ni a patadas. Me sentía inútil, ahí, postrada en la cama, mientras veía otras parteras pasar delante de mi habitación mientras daban sus paseos mañaneros a la espera de recibir el alta, la mar de frescas ellas.
También debo decir que el nacimiento de B fue como un "se acabó" (por ahora) emocional, un punto y final a 4 años de quebraderos de cabeza, de disgustos, temores, duelos,... por la infertilidad. Pensar que ya podíamos bajar la guardia me hizo liberar más tensiones emocionales de las que pensaba que tenía tras este periplo. No había necesidad de seguir batallando, por lo menos por una temporada, podía cerrar ya, al fin, una etapa mala, muuuy mala.
Finalmente me pude desahogar a gusto y lloré, sí, me repito, pero lloré, al fin, de alivio si es que se puede llorar por esto. Desde entonces ni una lágrima.

Y, ¿la maternidad es dura? Sí, cuando las que ya son mamás me decían todo lo que me decían no exageraban, PERO os aseguro que por duro, cansado y agotador que sea... más duro es todo lo que se pasa para llegar a ella cuando las cosas no van bien, pues en esos momentos no recibes ni un incentivo, todo son palos.
No hay nada que sea al 100% un camino de rosas, pero si logras tener a tu "pequeño y llorón incentivo" todo lo demás pasa a un segundo plano y se lleva mucho mejor.

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5 comentarios

  1. Me alegro que ya esteis las dos en casa..espero que puedas disfrutar ya ahora de ella como os mereceis las dos y disfrutes muchisimo de esta nueva etapa...dicen que es muy duro ser madre pero mas duro es querer serlo y no conseguirlo y pensar que no podras serlo...entiendo que lloraras en el hospital...han sido años muy duros y creo que te ha venido muy bien esa llorera para dejar atras esa mala etapa(entiendeme...olvidar el sufrimiento..jamas a tus bebes estrellas)
    Un abrazo

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  2. Siento que tuvieras problemas también por esos detalles tan "pequeños", pero importantes y molestos. Nunca dejaremos de alucinar con las cagadas del personal sanitario (¿por quéeeeeeeeee?).

    Me ha gustado mucho tu reflexión final. Supongo que la maternidad es dura, pero es lo que querías. Imagino que no pegar ojo durante la noche es jodido, pero más jodido es hacerlo porque no puedes tener hijos que porque tu niña llora o tiene hambre. Estoy convencida de que esto solo lo entiende quien ha pasado por ello.

    Me alegra que hayas podido desahogar toda esa tensión emocional acumulada durante años. Me parece muy necesario, porque seguro que no es poca.

    ¡Te mando un abrazo enorme! :)

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  3. Ya he llegado a la última entrada del blog! Me lo he leído del tirón y ansiaba llegar hasta aquí para ver un bonito final feliz, que te has currado como una campeona desde que empezó todo esta locura allà por el 2013. Te doy la enhorabuena por tu pequeña! A ti y a tu marido que ha estado ahí de principio a fin. Voy a seguir leyendote,además creo q te voy a necesitar mil veces, mi caso es igual que el tuyo, y tengo mis esquemas hechos de todas las pruebas q me faltan,jiji y eso que yo no he parado tampoco y he mirado mil especialistas...pero te puedo asegurar que estoy más perdida que antes! Estás siendo de gran ayuda para mi...un abrazo muy grande y muchas felicidades familia! Os lo habéis ganado!

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  4. La verdad es que yo con la cesárea tuve una muy buena recuperación pero si que es verdad que el día que me retiraron uno de los analgésicos empecé a ver la magnitud de la intervención a la que me habían sometido. Sin embargo, no tengo queja. Como bien dices, el tener a la Habichuela por fin conmigo en este plano de la existencia, compensaba todo lo anterior. También afirmo que es dura la maternidad pero para mi no es sacrificada porque la verdad es que me está encantando. Y poco a poco vamos solventando los pequeños obstáculos que se ponen en nuestro camino. ^_^

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  5. Hola! Lo primerísimo, muchísimas felicidades!!! Me imagino que tiene que ser duro, pero nada comparado con los palos anteriores. No sé bien cómo he llegado hasta aquí pero he visto tooodo tu periplo y me siento muy cercana a ti emocionalmente. Yo he tenido dos abortos consecutivos, el último en diciembre y ahora que he vuelto a la carga y estoy haciéndome pruebas me ha emocionado saber que todo llega. Estos días he estado dando recorriendo mil consultas para que me hicieran volantes y los análisis no me hicieran el mes nada más cobrarlo; es un bucle desesperante en el que la empatía brilla por su ausencia, pero leer historias como la tuya hacen que confíe. Tengo la histeroscopia pendiente (unos me dicen que me la haga y otros que no. Me la haré. Total el potro ya lo tengo dominado) y cuando tenga los resultados de los análisis genéticos e inmunológicos volveremos a la inmunóloga. Me tiemblan las canillas solo de pensar que hay que coger impulso para volver a subir la cuesta, pero leerte me ha dado fuerzas y simplemente quería darte las gracias. Un beso fuerte bonita

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