1 semana

9:09

Cuadriculado todo: hoy hace 1 semana del legrado y hoy queda 1 semana para la visita con la Dra. I (os hablé de ella aquí) en la SS.
El postlegrado está siendo bastante bueno, creo, como los anteriores aunque su recuerdo está un poco difuminado. Tuve moltestias los 3-4 primeros días, pero cuando hablo de molestias me refiero a aquellas perfectamente pasables sin necesidad de ayuda farmacológica; algún leve pinchazo atenuado en la zona uterina derecha y poco más.
Las pérdidas desde el principio fueron pocas y escasearon cada vez más a medida que avanzamos en el postquirúrgico.
Ahora lo que me mantiene expectante o en guardia, llamarlo como queráis, es:
- cuando será el primer periodo,
- cómo será éste y
- cómo habrá quedado mi matriz.
Sobre esto último debo reconocer que leer en el informe "legrado aspirativo" me tranquilizó algo, más que nada por su menor agresividad y riesgo de secuelas a posteriori. Pero ya sabéis el dicho de Santo Tomás, ¿verdad? Pues eso...

En vistas a la visita con la Dra. I ando preparando, otra vez, nuestro portfolio particular, comprobando que no falte prueba médica alguna y ordenándolas por una serie de criterios que hagan más eficiente su consulta ante la duda de cuanto tiempo nos van a dedicar.
Viendo el portadocumentos es cuando tomo consciencia que tenemos hechas TODAS las pruebas habidas y por haber, a lo sumo sólo les queda empezar a repetir algunas en un afán de generar gasto a la SS, y esto es cosa mala, porque con TODO no han sido capaces de darnos un diagnóstico con absoluta certeza, solamente suposiciones e hipótesis.

Lo que temo, y espero no acabe siendo así, es que en breves me venga el bajón de verdad, como en los 3 abortos anteriores; por ahora tolero bien el bombardeo cruel de bebés, nacimientos, embarazos y demás por parte del destino macabra que rige mi sino, pues pesa más el hecho de recuperar la salud perdida, el desvanecimiento de los dichosos síntomas y la correspondencia entre estado psíquico y físico. Pero, ¿y después? Después, cuando te sientes recuperada, acabas echando un vistazo al camino recorrido y te "acuerdas" que el inicio fue algo que pudo ser bonito, algo que luego se te negó...¡y eso duele! No te puedes sentir orgullosa del camino recorrido hasta la mejoría de tu persona porque el detonante del declive fue duro, y aún no lo has acabado de digerir.
Vamos, dicho en otras palabras, que toda pérdida va acompañada de un duelo y yo, de momento, ni tan siquiera lo he empezado.

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