¡Qué diferencia!

13:11

Sí, hace un año servidora andaba como loca mirando con lupa lo que comía, planificando al milímetro la administración de vitaminas y complementos y controlando todo lo que a la menstruación se refiere, no fuera caso que "detectara" alguna anomalía atribuible a posibles problemas hormonales.
 
A fecha de hoy:
- Me he pasado la histamina, el gluten y la madre que los matriculó a todos por el forro de la falda.
 
- Tomo las vitaminas justas, escalonadas que no en modo "carga de caballería".
 
- Sé que estoy ovulando porque mis riñones me lo hacen saber, pero hace meses que en casa no entra un TO, por no hablar de uno de embarazo.
 
- Solamente sigo con la acupuntura por y para mi, para que me relaje, me ayude a aligerar la porquería que llevo dentro, pero no me la planteo para "compaginar con un supuesto embarazo".
 
- Debe haber "caducado" el efecto de la vacuna antipaternal (ACAP), pues dijeron que su efectividad se prolongaba hasta el año.
 
¿Por qué?
- Me limito a comer sano, aunque la ansiedad de vez en cuando se apodere de mi y meta cucharada sopera al tarro de Nocilla. Ya sé qué alimentos pueden alterar lo relativo al sistema inmune, así que simplemente los modero.
 
- Tengo el "don" de ser hipersensible a las vitaminas, y ya me vendrán problemas de salud más adelante como para irlos a buscar yo y pasarme medio día como un hámster y el otro con molestias estomacales.
 
- ¿Qué gano siendo la obsesa de las ovulaciones y las menstruaciones? Está claro que si hubiese algo significativo sería la primera en rendir cuentas a los médicos, pero por ahora, y dejarme que toque madera, no es el caso.
 
- Si mi problema parece volver a ser un SAF obstétrico, ¿a caso me interesa un tratamiento que estimule más de la cuenta el riego sanguíneo a nivel uterino? Está claro que no, y las moxas y la acupuntura en sí pueden lograr todo esto aunque os cueste de creer.
 
- Porque no me da la gana seguir castigando mi cuerpo, mi pobre fisiología, administrando cosas, de la naturaleza que sea, que no sean estrictamente necesarias y su efectividad haya quedado probada. Si la vacuna hubiese sido la clave no estaría ahora escribiendo esta entrada.
 
Y la pregunta más relevante de todas, ¿POR QUÉ NO HAGO NADA DE LO QUE HICE EN SU MOMENTO?
La respuesta es simple:
¡¡¡NO NOS SIRVIÓ PARA UNA MIÉRCOLES NADA DE NADA DE LO HECHO!!!
 
Sufrí el cuarto aborto que, si me apuráis, estuvo a la altura del primero en cuanto a improductivo se refiere: anembrionario, empezó a naufragar antes que ninguno de los dos anteriores, con dolores sospechosos otra vez,...
Cómo dice el refranero al que tanto suelo recurrir: "para este viaje no hacen falta alforjas"
Está claro que todo lo que pueda hacer por mi parte no caerá en saco roto, probablemente resulte de ayuda, PERO no estoy dispuesta a tomarme estas "ayudas" o pautas con la misma obsesión; ya no hay fuerzas, ni ganas, ni moral para creer que todo esto guarda la clave del éxito.

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1 comentarios

  1. ¿¿¿Donde esta Éster y que has hecho con ella??? EH EH EH!!!
    Pues yo no te creó :) eso será hasta que le veas las orejitas al lobo de la búsqueda de embarazo y te entrara la cagaletis. ¿Quieres recetas sin gluten? Jejeje

    ResponderEliminar

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