Un año después

23:08

Aunque tengo publicaciones más provechosas para quienes lean este blog, voy a ser un poco egoísta, hoy lo necesito para mi.

Lo necesito para hacer balance del año que ha pasado -no, no me he adelantado al día 31 de Diciembre- desde que ví por primera vez en mi vida un positivo, que descubrí por primera vez que estaba embarazada, que experimenté felicidad sin igual a la par que miedo ante lo desconocido.

Desde aquel 17/12/12 ha llovido, ¡y mucho! Ya sabéis cual es nuestra historia, no la voy a repasar ahora.
Pensar en ello, que ahora podríamos ser ya padres de no ser por tooodos los factores del cosmos que nos han dado la espalda, me duele en el alma, me hace sentir un vacío interior que no encuentra consuelo: tengo lo material que necesito y unas grandes personas a mi alrededor...pero aún así no me siento plena. Desasosiego, un nudo en la garganta...¡nada es ni ha sido como me lo imaginaba hace un año! Y un graaan agujero negro engulle poco a poco mi felicidad, que ya no sé encontrar en otras cosas que me brinda la vida. Sin hijos siento que me falla algo, que mi vida no tiene sentido, que se me rompen los pocos esquemas que quedaban de lo que esperaba de pequeña que fuera mi vida de mayor. ¡Bien pocas cosas se han cumplido!

Con las Navidades a tocar mi espíritu navideño, tan vivo antaño, anda perdido por algún lugar, quizá enterrado debajo de tooodos los malos momentos que empiezo a rememorar al llegar unos días taaan señalados.
El próximo Martes, día 24/12, Nochebuena un año más tarde, queríamos haber dado la buena nueva que volvíamos a estar embarazados por tercera vez...pero para bien. Ya habrían pasado casi tres meses, tiempo más que prudencial para no pecar de inconscientes.

Mis últimos meses son, como lo ha bautizado mi suegra, un dejavú de una pesadilla, que se repite una y otra vez. 12 meses después no sólo no estamos en el punto de partida sinó unos cuantos pasos por detrás, pues a pesar de tener una causa demostrada tenemos que rehacer camino hasta llegar de nuevo al inicio.
Y el camino que se nos/me presenta no es para nada fácil: ni física ni emocionalmente. Entre otras cosas tendremos que volveeer a depositar nuestras esperanzas en algo que tampoco es garantía de éxito.

Nunca me hubiera imaginado que pasaría por esto, y menos aún tres veces consecutivas.
Entiendo que en la vida hay cosas peores... pero sieeempre he hecho lo que se esperaba de mi, cosa que ahora no puedo: la gente espera que me vuelva a ilusionar por alguna chorrada, que entienda que hay de peores...¿y? Mi cuerpo, mi mente, ahora necesitan asimilar, llorar, enrabiarse...¡gritar que todo es una porquería! Estoy en un punto que cuando oigo las miserias de los demás me importan un pimiento, ¿por qué debe darme más pena algo que no me toca de cerca que lo mío propio que aún padezco hasta físicamente? No puedo darles una apariencia de felicidad cuando no la se hallar, quiero encontrar mi paz igual o más que ellos, mi familia, la pueda querer para mi, pero no estoy dispuesta a fingir que no ha pasado nada, eso ya debo hacerlo en el mundo laboral, porque sí, ha pasado les guste o no, y formará parte de nuestra vida de ahora en adelante. Un antes y un después.

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