Antes que nada, ¡¡¡sigo viva!!!
Y es que soy consciente que ando algo desaparecida del mundo blog, pero las obligaciones profesionales, personales y domésticas me tienen totalmente absorta y lo suficientemente cansada como para no tener ni fuerzas ni ganas de ponerme a teclear a ciertas horas, más si no hay novedades que contar (aunque creo que os debo un par de entradas de hace...¡semanas!).
No es que hoy, que finalmente os escribo, haya pasado nada en especial pero me apetecía pasarme por aquí y, a falta de poder contar otras cosas, hablaros de cosas que me han pasado últimamente.
Hará cuestión de un par de semanas, aún no, cambié mi tarjeta sim del móvil, hecho que conlleva, a priori, cambiar también el número pin. Hasta aquí nada anormal.
La mofa del destino vino cuando el vendedor, quien había rascado la zona plateada para saber la nueva combinación, me dijo el número pin para que pudiera introducirlo: 1315
¿Qué tiene este número para que me resultara una broma pesada de la "casualidad"?
1315 --> 13 / 15 --> 2013 y 2015, los años que me quedé embarazada, los años en los que hemos vivido nuestras 4 pérdidas...
Me percaté de ello al momento y mi cara fue lo más parecido a un poema, pero cuando el chico me dijo "¿lo quieres cambiar?" rápidamente le dije que no. No sé la razón que me llevó a no querer volver a poner el número que ya tenía, ¿quizá por resultarme más fácil de memoritzar? Probablemente, pero no me podéis negar que de los millones de combinaciones numéricas posibles tiene narices que me toque esta a mi.
Y, a vosotras, ¿el destino, la casualidad o lo que sea, os ha hecho alguna jugarreta?





